EL CAFE – SABOR Y AROMA-

CAFE

Se cree que la primera planta de café fue cultivada en África Central y Etiopía; de allí pasó a las cercanías del Mar Rojo, a finales de los años 600 d.C. Sin embargo, una leyenda popular cuenta que el Ángel Gabriel ofreció una bebida negra para sanar a un profeta enfermo.
Otra leyenda, publicada en la página web “El Mundo del café” cuenta la historia de un pastor llamado Kaédi, quien quedó asombrado ante el comportamiento de sus cabras después de haber probado las frutas y las hojas de cierta planta. Los animales saltaban llenas de energía y su dueño no entendía la razón, así que tomó algunas ramas y las llevó a un monasterio en donde el Abad las cocinó produciendo una bebida amarga. Sin embargo, cuando los granos de la planta fueron puestos en contacto con el fuego, se produjo un rico aroma que dio origen al café tostado y por ende, al popular líquido que hoy conocemos.
Desde Etiopía, llegó a Arabia y a la India. Quienes viajaban a La Meca por motivos religiosos, aprovechaban para comercializar este producto en estas rutas.
Se estima que el cultivo del café se formalizó para el siglo XV y para el XVI ya era una costumbre instaurada en la ciudad de La Meca. Debido a las características nómadas de la población de la época, esta bebida fue internacionalizándose a otras zonas de Asia y del Medio Oriente.
A los holandeses se les otorga el honor de haber sido quienes propagaron el café por el continente Europeo y lo hicieron llegar a América. En el caso de Europa, París, Venecia y Londres fueron las primeras ciudades en sucumbir ante el sabor de este grano. En el continente Americano, la Guayana Holandesa fue la primera en disfrutarlo.
Otra historia cuenta que fueron los árabes quienes desarrollaron el proceso de cultivo y procesamiento del café, pero lo guardaron como un secreto.
Como detalle curioso, se tiene conocimiento de que la primera tienda de café fue abierta al público en 1672 en la ciudad de París, estaba ubicada en la avenida Saint German. Los ingleses, por su parte, hicieron famosa la bebida a través de sus “coffee houses”, reuniones en las que se discutían diversos temas alrededor de este líquido.
El nombre del café proviene de “kaffa”, una provincia de Etiopía de donde es originaria esta planta. Antes de ser conocido como una bebida caliente, algunas tribus africanas lo molían los granos y los mezclaban con grasa animal para formar una suerte de bola comestible que era consumida en fiestas religiosas con el fin de rendir tributo a los dioses.
Función orgánica
Más allá de tomar un café en las mañanas para acompañar el desayuno, ingerirlo al mediodía luego de la comida, o en la noche para mantenerte despierto, la verdad es que el café una vez entra en el organismo cumple diferentes funciones en el cuerpo humano.
El café, para los nutricionistas, cumple dos funciones fundamentales: estimulación e irritación. La primera, al actuar sobre el sistema nervioso central, ayudando a incrementar la actividad orgánica y haciendo que las funciones mentales y corporales se agilicen. Es por ello que ayuda a desaparecer el sueño.
En relación a la función de irritación, la cafeína hace que aumente la segregación de jugos gástricos, lo que por una parte puede ayudar al proceso digestivo, aunque como contraparte, puede resultar nocivo para quienes padezcan de alguna enfermedad estomacal.
Además de estas labores, la cafeína actúa como tónico muscular. Interviene a nivel de miocardio, por lo que algunos médicos lo recomiendan como parte del tratamiento para las enfermedades del corazón.
El dolor también puede ser combatido por el café. Al ser un vasodilatador, influye positivamente en las cefaleas (dolores de cabeza) y otros males corporales.
Hay especialistas en el área de nutrición que no ven de forma positiva a esta bebida. Para algunos, son más los daños que los beneficios del café. En primer lugar porque crea adicción y puede generar alteraciones en el humor. Otro de los argumentos contra el café es que sus componentes vitamínicos se pueden encontrar en otros alimentos como la leche, jugos naturales de frutas, manzanilla o el agua; lo que hace pensar que no hace falta en la dieta diaria de un adulto.
Lo recomendable es que una persona adulta completamente sana ingiera un máximo de tres tazas de café al día. Para las personas con problemas de gastritis, úlceras, tensión arterial alta, ácido úrico elevado o alteraciones en el sistema nervioso central, el consejo es eliminar este líquido de su dieta.
En café en la belleza
El principal ingrediente del café es la cafeína. Es este componente el que interviene en las funciones del cuerpo humano. En el aspecto belleza, el café trabaja como diurético, es decir, ayuda a eliminar sustancias tóxicas del organismo. Esto puede hacer que ayude a bajar de peso, aunque los nutricionistas indican que éste se recupera fácilmente pues es hídrico y no de masa.
Igualmente la cafeína es utilizada por algunos deportistas para aumentar su agilidad y potencia. A pesar de que no hay evidencia científica que avale esta función, la misma puede deberse a la acción que ejerce el café sobre el sistema nervioso central.
Por último, este componente se ha integrado a algunos tratamientos de mesoterapia, especialmente en cremas o ampollas para eliminar las várices, pues ayuda a mejorar la circulación, y contra la celulitis, ya que erradica el líquido seroso que se aloja en las cavidades y tejidos musculares.

OBSIDIANA NEGRA, LA PAZ BAJA CALIFORNIA SUR 008

 

CASA ARTESANO SUDCALIFORNIANO

 

 

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