GOTAS DE HISTORIA DE LAS CALIFORNIAS

California o Nueva Carolina: Lugar de las obras apostólicas de la Compañía
de Jesús en América Septentrional
(1720), de Nicolás de Fer, en la Biblioteca del Congreso de  los Estados Unidos.

Nicolas de Fer (1646-1720) fue un cartógrafo francés y editor de atlas. Este mapa pintado a mano por de Fer de 1720 es, en realidad, una copia pirata de un mapa manuscrito de 1696 realizado por el Padre Eusebio Kino (1645-1711).

Mapa de California con forma de isla

Joan Vinckeboons (1616/17-70) fue un cartógrafo y grabador holandés proveniente de una familia de artistas de origen flamenco. Estaba empleado en la compañía holandesa West India Company y confeccionó mapas por más de 30 años para su utilización en el transporte mercantil y militar holandés. Fue compañero de negocios de Joan Blaeu, uno de los editores de mapas y atlas más importantes de la época. Vinckeboons dibujó una serie de 200 mapas manuscritos que se utilizaron en la producción de atlas, incluyendo la obra de Blaeu Atlas Major (Gran Atlas). Este mapa de alrededor de 1650 muestra California como una isla. Tendría que pasar medio siglo antes de que los exploradores españoles determinaran con seguridad que California estaba conectada al continente de América del Norte. Los topónimos están indicados cuidadosamente en el mapa en rojo y negro, e incluyen, por ejemplo, el cabo San Lucas (en la punta de la actual Baja California), México y las islas Tres Marías frente a la costa de México. El mapa pertenece a la Colección de Manuscritos de Henry Harrisse, en la Biblioteca del Congreso.

La primera vía de las Californias
 
Fue construido a lo largo de cien años y llegó a unir a 52 misiones
Generalmente, cuando se piensa en la labor de los misioneros que fundaron esta tierra, se hace en términos de evangelización o de construcción de templos. Pocos se detienen a meditar que ambos aspectos fueron sólo una pequeña parte de su labor.
La herencia más amplia que nos dejaron fue que trajeron a esta tierra la civilización y la cultura occidental, así como sus valores más importantes. A lo largo de los años en que he tenido la oportunidad de estudiar este legado que nos dejaron los misioneros, tanto los jesuitas, franciscanos como los dominicos, he ido desglosando sus aportaciones y ciertamente sorprenden, ya que dejan ver una gran labor civilizadora, una voluntad férrea para superar obstáculos que parecían invencibles y una confianza fuera de lo común en las gentes y en la tierra que conformaban la antigua California.
Entre fines de diciembre de 1533 y principios de enero de 1534, la península de Baja California fue descubierta por un grupo de navegantes españoles que originalmente habían sido enviados por Hernán Cortés.
Se cumplen 477 años de ese suceso decisivo en la historia de la península, ya que gracias a ello, la Baja California se hizo mexicana. Pero iniciemos desde el principio.

Los cazadores fueron muy importantes

En el desarrollo de la humanidad como especie cultural, capaz de imaginar y perpetuar signos y símbolos considerados ladrillos de la cultura, hubo una etapa conocida como sociedades “cazadoras recolectoras”. Es decir, cuando el hombre vivía de recolectar semillas, raíces, huevos, miel, frutas, flores y demás alimentos básicos. Pero no dejaba pasar la oportunidad de atrapar una lagartija o ratón que le saliese al paso, y eso era “cazar” en su forma más rudimentaria.
Resulta obvio que aquellos grupos que vivían en la ribera de un río o lago, o en playa de mar, tampoco desaprovechaban la oportunidad de atrapar un “gruñón”, como se le llama en la costa del océano Pacífico al pejerrey del Golfo de California, especies, como otras, que desovan en la playa. Esta práctica cultural no era formalmente “pescar”, sino oportunismo.
No obstante, varios misioneros reportaron que los kumiai costeros desde la hoy Playas de Tijuana y hasta Ensenada, BC, traían redes cortas atadas a la cintura, sin duda para atrapar “gruñones”, particularmente durante primavera y verano. Entonces el nombre genérico de “cazadores recolectores” incluía la pesca, aquella que se hacía ante la oportunidad y seguramente inició a mano limpia. En justicia, el genérico debería ser el de “cazadores pescadores recolectores”.
Sobre todo a partir de la extinción de la megafauna del Pleistoceno, cuando desapareció el mamut, mastodonte, perezoso gigante terrestre, camellos y caballos americanos, antaño fuente de alimento para los primeros humanos que colonizaron este continente. El amerindio se vio obligado a sustituir la carne roja con la de peces y moluscos de playa y ribera, aunque siguió cazando búfalo en la pradera, venado cola blanca en el este; cola negra y bura en el oeste, así como berrendo y borrego cimarrón.
Pero crónicas jesuitas cuentan que esto no era muy frecuente. Por ejemplo, el padre Juan Jacobo Baegert escribió: “Nadie podrá deducir que en California haya buena caza y que, en consecuencia, los californios y sus curas comen carne con frecuencia o, que estén bien provistos de carne de venado.
Tan raras veces me he llenado con carne de pájaros o aves en general, como con la del venado o liebres… si se quisiera dar expresamente el encargo a un cazador, como se acostumbra hacer entre nosotros (los misioneros), resultaría un fracaso, porque tendría uno que quedarse en espera del asado desde los Santos Reyes hasta el miércoles de ceniza”.
Baegert, misionero jesuita de origen alemán, también valora la población de borrego cimarrón: “En las cumbres más altas de la sierra que atraviesa California de Sur a Norte, hay animales que son enteramente iguales a nuestros borregos, salvo los cuernos que son muy gruesos, más largos y mucho más encorvados. Cuando se sienten perseguidos, suelen dejarse caer de cabeza sobre estos cuernos desde las cimas más altas, sin sufrir daño alguno”. Más adelante acepta que “No pueden ser muy numerosos (los borregos cimarrones), porque no he visto ninguno, ni nunca la zalea en manos de los indios”, con lo cual se contradice y funda el mito del “super borrego”.
Pero quienes nos antecedieron en estas tierras, sí fueron buenos pescadores. Otro misionero, Fray Luis Sales dejó esta constancia: “Son muy buenos pescadores y algunos abastecen a todo un concurso de parientes. Sólo que tienen la vana observancia de que el pescador no debe comer el pescado que coge porque será desgraciado en el mar; y así, los demás comen todo el pescado y él se contenta con las frutas que le traen sus parientes”, sus parientes recolectores. Esta creencia, parte de su cultura subjetiva e inmaterial, pudo haber tenido algún sustento ambiental que no alcanzamos a percibir los modernos.
Sales aporta también otro testimonio de la importancia del cazador cuando escribe que cazar era tan importante, que aquel que fracasaba en el intento, prefería suicidarse en un despeñadero que regresar a su aldea con las manos vacías.
Si esta creencia hubiese persistido hasta nuestros días, habría muy pocos cazadores. Basta entrar a una tienda departamental para encontrar en venta todos los frutos de la caza, pesca y recolección del pasado, así como la tecnología generada a la fecha. Ahora otros cazan, pescan, recolectan e inventan por encargo nuestro, y afortunadamente no tenemos que esperar meses por el asado como Baegert.

Sebastián Vizcaíno
Nació en Extremadura, España, en 1548; murió en México en 1623.

En 1580 participó en la invasión de Portugal, a la cabeza de una tropa de caballería.

En 1583 se trasladó a Nueva España. En1856 viajó a Manilla, donde se dedicó al comercio y sirvió en las millicias. Regresó a México en 1589. Obtuvo grandes ganancias al vendre las mercancías que adquirió en oriente. En 1594 obtuvo una licencia para explotar las perlas en el golfo de California. Entre junio y noviembre de 1596 navegó a la Península, estableció un asentamiento en la bahía que nombró La Paz y exploró el litoral del Golfo, pero tuvo que abandonar la colonia debido a la falta de provisiones.

En marzo de 1602 el virrey conde de monterrey lo nombró general para dirigir la exploración del litoral californiano en busca de puertos de refugio para losgaleones de Manila. Desde el 5 de mayo de eseaño hasta el 21 de febrero de 1603 guió tres navíos desde Acapulco hasta más al norte del cabo Mendocino, en compañía de los cosmógrafos Gerónimo Martí Palacios y el fraile carmelita Antonio de la Ascensión; fijaron la toponimia permanente, levantaron planos y prepararon derroteros y diarios detallados de la costa, los cuales servirían para la navegacion hasta fines del siglo XVIII.

Fue nombrado general de los galeones de Manila en 1603, privilegio ]que se le cambió en 1604 por la alcaldía mayor de Tehuatepec, donde terminó el camino iniciado por Cortés entre Coatzacoalcos y el Paciíico.

En 1607 recibió la encomienda vacante de la provinica de Ávalos, con rentas anuales de 2 mil pesos y una pensión vitalica de 10 mil. Deseosa la Corona de establecer relaciones de comercio con japón, en 1611 fue nombrado embajador del rey Felipe III ante es Corte, siendo el primer europeo en desempeñar ese cargo. De marzo de 1611 a enero de 1614 negoció con los japoneses, demarcó las costas de aquel reino y buscó las islas fabulosas de Rica de Oro y Rica de Plata. A su regreso se retiró a Sayula para administrar sus bienes, y en octubre de 1615 encabezó una tropa en la costa colimense que rechazó a los corsarios holandeses de Joris van Spilbergen, quienes intentaron tomar a gua y provisiones en Dalagua. Debido a estos servicios, se le designó alcalde mayor de Acapulco; ahí donó 4 mil pesos para la construcción de una iglesia, y en 1619 se retiró a la ciudad de México, dejando la administración de sus bienes en Sayula a sus hijos. V. W. Michael Mathes: Sebastián Vizcaíno y la expansión española en el océano Pacífico, 1580-1630 y Documento para la demarcación comercial de California, 1583-1632 (2 vols., 1965).

Nicolás Tamaral
Nació en Sevilla, España, el 28 de febrero de 1687; murió en San José del Cabo (B.C.S.) el 3 de octubre de 1734, martirizado por los pericúes sublevados.

Entró a la Compañía de Jesús el 23 de octubre de 1704 en Sevilla y en 1716 hizo su tercera probación en Puebla de los Ángeles. En marzo de 1717 llegó a Loreto y fue destinado al establecimiento de La Purísima Concepción de Cadegomó, en 1718, donde sirvió hasta 1730, cuando fue destinado a la fundación de San José del Cabo. Al sublevarse los pericúes bajo el mando de Botón y Chicori, el 3 de octubre de 1734, fue sacado de su iglesia y muerto a puñaladas con un cuchillo que había regalado a sus neófitos.

Francisco María Píccolo
Nació en Palermo, Italia, el 25 de marzo de 1654; murió en Loreto, Baja California, el 22 de febrero de 1729. Entró a la Compañía de Jesús en 1673. Llegó a Nueva España en 1684 y pasó a las misiones del norte. Durante 13 años desarrolló una intensa y extraordinaria labor misionera en la sierra Tarahumara, donde profesó en 1689. En 1697 acompañó a Juan María de Salvatierra en la fundación de Loreto (25 de octubre) y en 1699 estableció el segundo centro de evangelización, San Francisco Javier Viggé-Biaundó.

En 1701 viajó a Guadalajara y México, donde escribió Informe del estado de la nueva christiandad de California, que pidió por auto la Real Audiencia de Guadalajara (1702), impreso destinado a los poderes civiles y eclesiásticos para convencerlos de la importancia de la nueva empresa y animarlos a brindarle apoyo económico. En él se habla del estado en que se encontraban las misiones y de la geografía, flora y fauna de la región. Se tradujo al francés junto con un mapa del padre Eusebio Francisco Kino: Passage pour terre a la Californie… 1698-1701, publicado por primera vez en Letter édifiantes et curieuses, écrites des missions étrangeres par quelques missionaires de la Compagnie de Jésus (París,1705). De nuevo aparecieron el Informe y el mapa con una carta de M. de L’Isle, en “Touchant la Californie” , publicado en Recueil de voyages au nord contenant divers mémoires trés utiles au commerce et á la navigation (Amsterdam, 1815). Asimismo, se tradujo al inglés tomado de los Lettres, con el mapa de Kino, en Philosophical transactions (Londres, 1743), y en Travels of the jesuits into various parts of the world, compilados por Lockman (Londres, 1743), y reimpresos con el título A concise account of the Spanish dominion of America (Londres, 1762).

El Original de este importante documento cartográfico lo encontró el historiador Herbert E. Bolton, en el Archivo General de Indiad (Sevilla) y lo reprodujo en Kino’s historical memoir of Primeria Alta (Cleveland, 1919). Al volver a California el 28 de octubre de 1702, se dedicó a la exploración de nuevos sitios, y en Guaymas para establecer un sistema de abastecimiento desde Sonora. En 1705 fue nombrado visitador de las misiones de Sonora y California, y en 1709 participó en la fundación de Santa Rosalía de Mulegé, donde sirvió hasta 1718. En ese año se transladó a Loreto.

Sigismundo Taraval
Nació en Lodi, Milán Italia, el 7 de octubre de 1700; murió en Guadalajara (Jal.) en 1763.

Entró en la compañía de Jesús en Toledo, en 1718. Estudióen los colegios de Alcalá de Henares y después en el de Tepotzotlán. Fue enviado en 1730 a servir en la misión de La Purísima Concepción, en California, para sustituir al rector Nicolás Tamaral, quien había ido a fundar la misión de San José, cerca de cabo San Lucas.

En 1732 pasó a la misión de San Ignacio y el año siguiente fundó la de Santa Rosa (Todos Santos). Desde San Ignacio explró las islas Aseguá (de las aves o de los pájaros, hoy Natividad), y de Amalgua (de neblinas, hoy Cedros); y pudo ver a distancia otras cinco pobladas de nutrias y lobos marinos. Escribió un Diario (de julio de 1734 a enero de 1737), que consta de 324 párrafos y cuyas cinco primeras hojas no se conservan. El Diario del padre Taraval corresponde a la sublevación de los pericúes, de la cual logró escapar. Aunque está escrito objetivamente, en ocasiones transmite el drama de aquellos años, durante los cuales murieron docenas de indios amigos radicados en las misiones..

De 1744 a 1751 sirvió sirvió en San José del Cabo, de donde pasó al Colegio de Guadalajara. Dejó manuscritas muchas obras; Dávila y Arrillaga dice que se conservan 12 volúmenes en la librería del convento y que fueron conocidos por Clavijero. Beristáin y Sousa le atribuye ser autor de Relación del martirio de los padres Tomás Tello y Enrique Ruhen, muertos por los indios Seris

En la Biblioteca Bancoft, en Berkeley, Cal., EUA, se guarda un manuscrito titulado Elogios de misioneros, que contienen bocetos de la vida de los padres Carranco, Tamaral y Mayorga, semejantes a los que contiene el Diario.La Biblioteca Huntington, en San Marino, posee una carta de Taraval a José Barba, del 18 de octubre de 1734, y otra a Pedro Ignacio Altamirano, del 26 de noviembre de 1746. Pero su aportación más valiosa es el Diario que se conserva en la Biblioteca Newbrrey de Chicago, comparable a Nachrichten von der Amerikanischen Halbinesl Californien del padre Jacobo Baegert.

Francisco de Ulloa
Se ignora la fecha y su lugar de nacimiento; murió en Nueva España en 1540. En 1535 participó en la colonización de Santa Cruz (La Paz), al lado de Hernán Cortés, y se quedó allí como comandante al volver éste a México en 1537. Por órdenes de Cortés abandonó California ese año y en 1539 encabezó una expedición marítima al extremo norte del golfo de California. Salió de Acapulco el 8 de julio con tres navíos, de los cuales sólo conservó dos, el Santa Águeda y el Trinidad.

Navegando frente a las costas de Sinaloa y Sonora, alcanzó la desembocadura del río Colorado el 28 de septiembre. Volvió al sur por el litoral de la Península, llegó a La Paz el 18 de octubre, siguió a cabo San Lucas, el cual dobló, y continuó hacia el norte hasta arribar a la isla de Cedros en abril de 1540. Mando de regreso el Santa Águeda el 5 de ese mes y él, llevando el diario de la navegación que estableció la peninsularidad de California, llegó a Santiago, Colima, el día 18. El Trinidad se perdió posiblemente en la costa de California, o en la costa de Nayarit, donde fue asesinado Ulloa.

Juan de Ugarte
Nació en Tegucigalpa, Honduras , en 1662; murió en la misión de San Francisco Javier viggé, en 1730. Entró en la compañía de Jesús de México en 1679. Era maestro de filosofía en el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo cuando conoció a los padres Eucebio Quino y Juan María de Salvatierra y decidió participar en su labor misionera en Baja California, en 1696.

Al embarcarse de Salvatierra en 1697, De Ugarte se quedó en México para continuar recolectando fondos y asegurar el abastecimiento de la misión, estableciendo lo que llegó a ser el Fondo Piadoso de las Californias. Se le encargó cuidar la misión de San Javier al llegar a California en 1700; despidió entonces a los saldados que lo acompañaban y quedó solo. dispuesto al martirio. Enseñó a los indios el castellano y la doctrina cristiana, y a su vez aprendió el dialecto indígena tomando por maestros a los niños.

Para construir la iglesia enseñó albañilería y labrado de madera a los aborígenes, igual que a sembrar la tierra; introdujo en California el cultivo de maíz, trigo, frijol, garbanzo, melón, vid, calabaza, sandía, limón y naranja. Llevó ovejas y carneros e introdujo el hilado y tejido de la lana. Fabricó, lo mejor que pudo, ruecas, tornos y telares e hizo llevar de Tepic un maestro llamado Antonio Norán. Procuró que los indios tuviesen tierras comunales, aves de corral, cabras, ovejas, y semesteras propias, donde cosechaban maíz, calabaza y frutas. Una sequía de años arruinó su labor de San Javier. Instaló un hospital y sendas escuelas para niños y niñas.

En 1703 exploró la costa occidental de la Península en busca de un punto apropiado que sirviera de escala al galeón de Manila.

En 1708 fundó la misión de San José de Comondú y en 1714 la de San Miguel de Comondú.

En 1717, muerto el Padre de Salvatierra, se nombró superior de la California al padre De Ugarte, quien estuvo a punto de morir a causa de un huracán que azotó la región. Después de vencer enormes dificultades, logró construir, en 1719, una balandra, el Triunfo de la Cruz, que sirvió a las misiones en 120 travesías durante 50 años. Fundó en 1720 la misión de la Paz, entre los indios guaycuras, y la de Guadalupe Huasinapí, en la sierra. Fue llamado por Francisco Javier Alegre : ” Apóstol Padre y Atlante de la California ” ( Historia de la provincia que tuvo la Compañía de Jesús en la Nueva España).

Miguel Venegas

Nació en Puebla de los Ángeles en 1680; murió en la hacienda de Chicomocelo en 1764.

Rehusó una beca del Colegio de San Pablo y entró a la Compañia de Jesús en 1700. Fue en ella catedrático de latín, retórica, filosofía y teología moral, hasta que su mal estado de salud le impidió estudiar, escribir y preparar “sales y quintaesencias apreciadas con preferencia por los botánicos de México”. Debió ser un magnífico farmacéutico, aun cuando no dejó escrito nada al respecto; sí, en cambio, compuso obras de carácter religioso, himnarios y selecciones de autores latinos, biografías de miembros de la compañia y textos históricos. Sobresalen: Manual de párrocos, puesto al día por el padre Juan Francisco lópez, mandado usar exclusivamente por el Concilio IV Mexicano. Además: Noticia de la California y de su conquista temporal y espiritual hasta el tiempo presente (Madrid,1757) y las biografías de los padres Juan María de Salvatierra y Juan Bautista Zappa, utilizando una metodología de investigación muy avanzada para sus tiempos a bases de consulta de impresos, manuscritos e interrogatorios.

Protohistoriador de las Californias, en su Noticia de la California habla de la geografía, la flora, la fauna y los diversos grupos que habitaban la Península, así como de la historia de la región desde los primeros descubrimiento hasta 1739. Su obra fue actualizada y corregida para la imprenta por el eruditop jesuita valenciano Andrés Marcos Burriel. Muéstrase como objetivo y perspicaz observador, de manera particular al hablar de las costumbres, ritos y ceremonias de los indígenas californianos, así como del establecimiento y desarrollo de las misiones jesuíticas de la región. La obra se tradujo al francés, alemán, holand&ecute;s e inglé; se reimprimió en Obras californianas de padre Miguel Venegas, S.J., por W. Michel Mathes, Vivian C. Fisher y E. Moisés Coronado (5 vols., 1979).

William Walker
Nació en Nashville, Tennesse, EUA, el 18 de mayo de 1824; murió fusilado en León, Nicaragua, en 1860. Médico por la Universidad de Pensylvania y abogado por la de Nueva Orleans, en 1850 se estableció en Marysville, atraído por la fiebre de Oro. En 1853 reunió a 45 aventureros y a bordo del Caroline propiedad del cónsul norteamericano en Guaymas, viajó a la Paz el 3 de noviembre, apresó a las autoridades y se declaró presidente de una república cuya bandera tenía dos franjas horizontales y otra blanca intermedia con dos estrellas que representaban a Baja California y Sonora.

Walker y su banda se trasladaron a la Ensenada de Todos Santos el día 28. El 17 de diciembre llegaron a este puerto 150 mercenarios procedentes de San Francisco, y en los días siguientes pequeñas embarcaciones. El tenienrte coronel Francisco del Castillo Negrete decidió refugiarse en San Diego ante la falta de elemntos de guerra y pidió a Antonio María Meléndez que defendiera La Frontera mientras era posible conseguir auxilios. Walker conovocó a una junta general en San Vicente, el 27 de febrero de 1854, pero los 36 delegados que estuvieron presentes acordaron no reconocer la republica de Walker. éste salió el 20 de marzo con destino al río Colorado y el 6 de mayo alcanzó la línea divisoria internacional con solo 33 hombres. Hostilizado constantmente por Meléndez, cruzó la frontera y se entregó al ejército de Estados Unidos. Murió a la postre en Nicaragua, al término de una intentona semejante.

Rafael Verger
.Nació en Dantagñi, Mallorca, el 10 de octubre de 1772; murió en Monterrey (Nuevo León) el 4 de julio de 1790. Entró a la Orden franciscana en Palma de Mallorca el 4 de noviembre de 1738 y fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1746. En 1747 enseñó filosofía en la Universidad Llulliana y en 1749 viajó a Nueva España. En abril de 1751 ingresó al Colegio de San Fernando de México y en 1767 fue elegido consejero de éste y enviado hacia España a reclutar misioneros para la empresa californiana.

Volvió en mayo de 1769 con 44 frailes, y el 1 de diciembre de 1770 fue elegido guardián. Tuvo algunos conflictos con el visitador José de Gálvez, debido al deseo de éste de divir la provincia de California y de concentrar los esfuerzos en el desarrollo de la alta en perjuicio de la Baja. Negoció el traslado de las misiones peninsulares a los dominicos, entre 1770 y 1773. Gran amigo de fray Junípero Serra, fue su principal vocero en México. En 1783 fue nombrado obispo de Linares (Monterrey, Nuevo León).

Descubrimiento de la Península de Baja California.
Cristobal Colón parece ser el primero que tuvo noción de esta península, sin él mismo saberlo, ya que se hablaba de una isla fantástica habitada sólo por mujeres, por lo que, entre la leyenda, se relacionaba con Calafia, reina mitológica de las amazonas, nombre del cual parece provenir California.

Continúa así por espacio de un cuarto de siglo hasta que es descubierta por Fetún Jiménez y luego por Hernán Cortés, quien no la relaciona con la isla a la que se refería Colón y bautiza al golfo con el nombre de Mar de Cortés, y a la Paz, con el nombre de “Puerto y Valle de la Santa Cruz”, por haber desembarcado en ella el 3 de mayo de 1535.

El 17 de Septiembre de 1542, el Capitán Juan Rodríguez Cabrillo se aventura mar arriba y descubre por primera vez el Puerto de Ensenada, al que inicialmente llamó “San Mateo”. Al tomar posesión en nombre del Emperador de España, envió a uno de sus oficiales a explorar la región en busca de datos, para constancia del descubrimiento.

En dicha exploración fueron encontrados algunos naturales que constrastaban enormemente con los indígenas del centro del país, ya que eran altos, esbeltos y de gran fortaleza física, que se autonombraban Cochimíes, que significa “Hombres del Norte”, habitaban en una región próxima, que actualmente se conoce como “Ejido Sánchez Taboada” (Maneadero).

Vivían sencillamente, en chozas de barro y ramas. En estas condiciones, los españles resultarón algo extraordinario por su físico, vestimenta, lengua y demás detalles totalmente desconocidos para ellos, como lo eran las naves de la cuales desembarcaron, considerándolos casi dioses. Según Rodríguez Cabrillo, los indígenas alcanzaban un número apróximado de cinco mil en la región hasta entonces vista por ellos.

Casi 60 años después, El Capitán Sebatían Vizcaíno, conocido por su ansia de aventura, remontó la larga península de las Californias, no dejando ninguna bahía, caleta o ancón sin tocar; dió el nombre a la bahía de Ballenas, localizada frente a la Isla de Cedros, por la peculiaridad de ser ahí donde las ballenas acuden a procrear; continuando hacia el norte encuentra la Ensenada de San Mateo. En virtud de no encontrar algunas de las variantes que Cabrillo señalaba en su carta, decidió dar un nuevo nombre a la enorme rada y la llamo Bahía de Todos Santos, por haber llegado el 1o. de Noviembre de 1602. Es probable que haya desembarcado en lugar diferente de Cabrillo, ya que en sus cartas no menciona la existencia de naturales.

Fueron muchos los aventureros que trataron, sin éxito, de conquistar las Californias, pero es un grupo de nobles misioneros Jesuitas, Franciscanos y Dominicos, quienes logran algo positivo de los indígenas de la región, al introducir su doctrina, enseñanzas prácticas de agricultura y ganadería, y la construcción de misiones, con el fín de atraerlos y formar núcleos de población alrrededor de las mismas.

Colonización de la Península de Baja California.
Los primeros que llegaron al territorio fueron los Jesuitas, el 25 de Octubre de 1697 y permanecieron allí hasta 1798; su labor fué quízas la más positiva, ya que levantaron 18 misiones desde San José del Cabo, al Sur, hasta Santa María, al Norte; la primera fue la Misión de Loreto, Madre y Cabeza de todas la misiones de las Californias, fundada por el Padre Juan María Salvatierra, quien, al enterarse por el Padre Kino de las condiciones infrahumanas en que vivían los indios californianos, decidió con él, dedicar su vida a cristianizar la región. La segunda fue la Misión de San Francisco Javier, fundada por el Padre Miguel del Barco y cuya misión civilizadora la continuó el Padre Juan de Ugarte, todos Jesuitas.

Su obra es más encomiable, pues tuvieron que enfrentarse a una serie de contratiempos como la falta de barcos, provisiones y recursos económicos, y lo salvaje de las tribus indígenas : Los pericúes al Sur, los Guaycuras en la región de la Paz, y los Cochimíes al Norte.

Entre estos grupos había gandes diferencias : Los del Norte eran más sabios y menos perezosos, practicaban la monogamia y, únicamente en determinada fecha, la poligamia, siendo esto severamente castigado en días comunes. Tenían espíritus imprecisos y había hombres que se atribuían poderes sacerdotales y hechiceros, que curaban mediante la succión de los malos espíritus por un tubo pegado a los labios. Adoraban y Temian al león. Los Jesuitas estudiaron las pocas tierras laborables para encontrar los culitivos adecuados y se dieron cuenta de que, en la Baja California, los grandes cultivos del Mediterráneo, como la vid, el olivo, la higuera y la datilera, encontraban un ambiente más propicio que en el Norte de Africa y que en otros lugares del mediterráneo, impulsándose su cultivo en San Ignacio Cadenamán, creándose verdaderos bosques.

Sin embargo, pese a esta maravillosa obra, por orden del Rey Carlos II de España, los 17 misioneros Jesuitas fueron expulsados el 13 de febrero de 1767,

dejando pendiente el trabajo hasta la llegada de los Franciscanos, ocurrida el 14 de julio del mismo año, encabezados por Fray Junípero Serra. Su obra notable se concentró en la Alta California, donde construyeron grandes Misiones;

en la Baja California fue casi nula y su expedición se redujo hasta el paralelo 30.0, donde fundaron la Misión de San Fernando de Velicata, construída de adobe.

Posteriormente, llegaron los Frailes Dominicos, de cuya época existen pocos datos, sin embargo, se sabe que los aborígenes fueron utilizados como guías en la búsqueda de vetas de oro y plata.

La primera Misión que fundaron fue la de El Rosario, en 1774, antiguamente llamada Viñaraco, en la que ejerció como misionero el Padre Francisco Galisteo. El 30 de agosto de 1775 fue fundada la Misión de Santo Domingo por los Padres Manuel García y Miguel Hidalgo en el arroyo del mismo nombre,

que baja de la Sierra de San Pedro Mártir al Norte de San Quintín. En octubre de 1780 fundaron la Misión de San Vicente Ferrer, los Padres Hidalgo y Joaquín Valero, quienes también fundaron la Misión de Santo Tómas en 1797 y 1799; fue el año en que se construyó una Capila en San Telmo, de la que sólo quedan vestigios ruinosos.

Categorías Políticas
Conforme a la división antigua de la Nueva España, se consideró al territorio actual de ambos estados (Baja California y Baja California Sur) como provincia de la Vieja California, hasta el 22 de agosto de 1776, en que pasó bajo el control de la Comandancia y Capitanía General de la Provincias Internas. Ésta se dividió después en tres mandos (1785), quedando las dos Californias (la Vieja y la Nueva o Alta) en la juridiscción del tercero; y cuando aquéllos se redujeron a dos (1787), éstas pasaron a depender de la Comandancia General de la Provincias Internas de Occidente. En 1792 volvieron al dominio directo del virrey y así continuaron hasta la independencia.

La Ley de Bases para la convocatoria al Congreso Constituyente, del 17 de noviembre de 1821, consideró como una de las partes del Imperio Mexicano a la provincia de las Californias; y en la nueva Ley de Bases del 17 de junio de 1823, ya se distinguio entre las dos entidades, la Alta y la Baja. El Acta Constitutiva de la Federación, del 31 de enero de 1824, mencionó el Territorio Federal de las Californias, pero la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos del 4 de octubre siguiente consagró la existencia de dos territorios.

Implantado el régimen centralista, la Ley de Bases del 23 de octubre de 1835 las consideró como entidades aparte; pero la sexta de las Siete Leyes Constitucionales, del 30 de diciembre de 1836, las reunió en el departamento de las Californias, que en virtud de las Bases de Organización Política del 13 de junio de 1843 fue administrado “con sujeción más inmediata al gobierno central”.

Al triunfo del federalismo, el 22 de agosto de 1846, el departamento se convirtió en estado de las Californias, aunque por breve tiempo, pues el 18 de mayo de 1847, al expedirse el Acta de Reformas Constitucionales, se crearon otra vez dos territorios. El de la Alta se perdió a consecuencia de la guerra contra los Estados Unidos, según consta en el Tratado de Paz del 2 de febrero de 1848, y el de la Baja subsistió hasta el 7 de febrero de 1931.

Durante la Guerra de los Tres Años (1858-1860) y la Intervención Francesa (1863-1867), los gobiernos conservador e imperial le dierón la denominación de departamento. La entidad fue dividida en dos partes (Norte y Sur), a cargo de jefes políticos, el 12 de abril de 1849, aumentando a tres (Norte, Centro y Sur) en tiempos del presidente Lerdo de Tejada. El 14 de diciembre de 1887, los partidos se convirtierón en distritos, y el 20 de junio de 1917, los jefes políticos, en gobernadores. Las reformas a la Constitución por las cuales se crearon los territorios de Baja California Norte y Baja California Sur, se aprobaron por el Congreso de la Unión y las legislaturas locales el 30 de diciembre de 1930, y se publicaron en el Diario Oficial el 7 de febrero siguiente. El Estado de Baja California fue erigido el 16 de enero de 1952, y el Estado de Baja California Sur, el 24 de octubre de 1974.

ARTESANO CASIMIRO GARDEA OROZCO
La cultura de los pueblos que habitaron la península siempre ha causado un gran interés para los antropólogos y arqueólogos, también ha despertado el interés de la sociedad  que busca conocer y comprender el cómo vivían y concebían su espacio geográfico.
Gracias a los escritos de los misioneros Jesuitas y Dominicos principalmente, nos ha llegado información acerca de su modo de vestir, alimentación y algunas de sus costumbres, aunque hay que señalar siempre con el sesgo característico de una cultura totalmente diferente. Fue en los últimos dos siglos principalmente, cuando los investigaciones y reflexiones acerca de las culturas indígenas que habitaron la península dieron como resultado un mayor interés de la población por conocer y comprender de una manera más objetiva, estas culturas que lograron con el paso de los siglos adaptarse a un medio hostil.
Esta fascinación despertada ante el hallazgo de algunas puntas de flecha en 1977 en sus paseos por las cercanías de la ciudad de La Paz, especialmente durante sus caminatas por la playa El Conchalito, hace ya más de 35 años motivo en Casimiro Gardea Orozco, nacido en la Cd. de Chihuahua, Chih. Y avecindado en esta ciudad desde 1975, siendo sobreviviente del Ciclón Liza en 1976, por esta causa estando el internado en La ciudad de Los Niños y Niñas de La Paz y siendo aprendiz de Diseñador Gráfico en la imprenta, adquirió la costumbre de salir desde temprano los domingos a caminar por la playa . . .  durante estos paseos fue que encontró sus dos primeras puntas de flecha completas de un  tamaño aproximado a 4 pulgadas de largo en perfecto estado, siendo que él no conocía este tipo de herramientas, únicamente en el museo y en los libros,  dichas puntas se las mostro a una de las personas encargadas del internado que en unos de sus viajes a Italia las llevo quedando estas en las manos de una persona que trabajaba en uno de los museos de aquel país, de las cuales no volvió a saber de ellas, a cambio esta persona a su regreso le obsequio un cuchillo tallado de marfil que trajo de áfrica, a partir de ese entonces nació en el la costumbre de cada vez que salía a caminar… buscar y coleccionar piezas líticas, encontrando casi en su totalidad piezas fraccionadas o quebradas y esporádicamente piezas completas, su perseverancia le llevo a juntar más de 40 piezas completas en perfecto estado las cuales dono en el 2012 al Museo de Antropología e Historia de Baja California Sur para su exposición junto con un molar de camello prehistórico que encontró frente al antiguo hotel Gran Baja.
Su labor creativa no concluyo con la entrega de esta colección, sino que al darse cuenta de que la mayoría de las puntas de lanza y flecha que se encontraba estaban partidas o quebradas tal vez por el uso que se les dio al ser arrojadas contra sus presas o a la hora de estar haciendo su percutido se le quebró al autor original de las mismas y en base a artículos publicados en libros por investigadores decidió realizar con la técnica de percutido algunas puntas de flecha que después de muchos intentos logro sus primeras replicas (por mencionarlas así pero en su caso son originales, por lo regular ninguna pieza es igual a la otra) durante varios años estuvo guardando estas piezas, no quedando satisfecho con esto empezó a fabricar también hachas, después le nació la inquietud de hacerlas de una manera más completa y comenzó a confeccionar arcos con sus flechas haciendo los amarres con cordel de pesca, pero esto tampoco le satisfacía y comenzó a investigar el tipo de amarres que los indios californios usaban, leyendo el algún libro que ellos hacían lasillos machando las raíz del cardón, choya, ocotillos y magueyes silvestres, tratando de simular esta técnica intento buscar la manera de hacer algo similar a los hallazgos en las excavaciones, incluso uso hoja de palma pero no le parecía bien, hasta que en una charla en internet con un coleccionista argentino este le dijo que en algunas culturas utilizaban la fibra de la hoja del plátano para vendar las heridas y en algunos caso los hilos de las hojas para hacer suturas craneales, que lo intentara de esta manera, así lo hizo logrando lasillos muy parecidos a los utilizados por los antiguos californios, confirmándolo después cuando se le permitió la entrada al laboratorio del Museo de Antropología e Historia de Baja California Sur para observar los lasillos que ahí conservaban de un faldellín pericué hecho con nudillos de carrizo de más de 700 años de antigüedad en cual se le solicito les elaborara con esta técnica para colocar en un maniquí de una mujer pericué  junto con un pectoral de concha de madreperla para su compañero.
 Ya logrado este paso comenzó confeccionar arcos completos con su flechas haciendo sus amarres con esta fibra de plátano poniendo mango a las hachas haciendo los amarres con esta fibra, logrando de esta manera piezas que envidiaría cualquier coleccionista de armas antiguas y así consiguió hacer su primera pequeña exposición durante el mes de mayo al mes de agosto de 2013 en Centro de Artes Tradiciones y Culturas Populares de Baja California sur.
Casimiro Gardea Orozco presento esta serie de objetos con la finalidad de que las personas obtengan una imagen de cómo eran utilizados y la importancia que tenían para las culturas de los indígenas californios dedicados principalmente a la caza y recolección de frutos y semillas. Además esta piezas son concebidas por el autor como una artesanía diferente tal vez, pero no menos importante al ser hechos con enorme destreza y habilidad..
Reconocemos la constante labor de este artesano que nos ofrece una interesante visión de la cultura de los antiguos californios, esperando que hayan disfrutado de esta muestra del talento y creativad de este Sudcaliforniano por adopción.

EXPOSICION ARTE LITICO

DE SUDCALIFORNIA

CENTRO ARTES POPULARES
CENTRO DE ARTES POPULARES
DE BAJA CALIFORNIA SUR
Foto1614
LA PAZ, BAJA CALIFORNIA SUR
EXPOSICIONARTEE LITICO DE SUDCALIFORNIA
HACHAS,  ARPONES, PUNTAS DE FLECHA,
CUCHILLOS, ACCESORIOS, ETC.
Foto1623
PUNTAS DE LANZAS
Foto1622
HERRAMIENTAS LITICAS
RAEDERAS, PERCUTORES, AFILADORES
ALIZADORES, PERFORADORES
Foto1620
REPLICA DE FALDILLIN PERICUE,
PECTORAL DE CONCHA
Foto1619
EXPOSICION DE PIEZAS LITICAS
Foto1618
ARCOS Y FLECHAS
Foto1615
ACCESORIOS PERICUES:
CUCHILLOS, AHUECADORES, ARPONES Y
ANZUELOS DE HUESO – PIEDRA – MADERA – CONCHA
HACHAS, AGUJAS DE ESPINA DE PEZ VELA,
PUNTAS DE FLECHA Y LANZAS,
PULSERA DE SEMILLAS BLANQUEDAS
CON CAL, PERFORADORES DE HUESO Y CONCHA
Foto1624
PUNTAS DE LANZA TIPO CLOVIS
casimiro gardea orozco
 
 
CASIMIRO GARDEA OROZCO
EN LAS OFICINAS DE CANAL 8
PARA UNA ENTREVISTA
EN EL PROGRAMA CON SENTIDO
 
Hoy sus piezas están a la venta en:
 La Casa del Artesano Sudcaliforniano
Parque Cuauhtémoc   Bravo y Mutualismo Frente al Malecón
CASA DEL ARTESANO SUDCALIFORNIANO 005
NOS PONEMOS A SUS ORDENES SI ALGUNA
INSTITUCION O ESCUELA DESEA QUE HAGAMOS
ALGO SIMILAR ESTAMOS A SU ORDENES:
navegantecalifornio02(arroba)gmail.com
ESTAMOS EN LA CASA DEL ARTESANO SUDCALIFORNIANO
LOS SABADOS DE 3:30 A 9:00 P.M.

 

LA PAZ, BAJA CALIFORNIA SUR


LA PAZ, BAJA CALIFORNIA SUR

                              

LA PAZ, BAJA CALIFORNIA SUR 



 


































 

  

LA PAZ, BAJA CALIFORNIA SUR


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GRACIAS POR SU VISITA


CASIMIRO GARDEA OROZCO

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ANDREA INCHAUSTEGUI M 
TRATAMIENTOS EXCLUSIVOS PARA ESTETICAS
EN LA PAZ, BAJA CALIFORNIA SUR
 

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