Poblamiento de América

La fecha y el origen del primer poblamiento de América ha sido un tema polémico hasta fines del siglo XX. Aunque la mayoría de los estudiosos del tema —los primeros de los cuales fueron arqueólogos— están de acuerdo en que el origen de esos primeros pobladores fue Asia, la antigüedad asignada varía entre 10.000 y 30.000 años según el autor. Los nuevos datos brindados por los estudios del ADN de etnias indígenas americanas han confirmado que hubo al menos tres corrientes diferentes provenientes de Asia, aunque todavía son insuficientes para asegurar que no hubo otras provenientes de los océanos Pacífico y Atlántico. Lo que resulta claro hasta el momento, confirmado por evidencia arqueológica, es que el poblamiento es mucho más antiguo que los 10.000 años inicialmente asignados.

Punta de lanza clovis.

Evidencias arqueológicas

Hasta fines del siglo XX la casi totalidad de los arqueólogos estadounidenses creyó que los primeros pobladores de América fueron los clovis, pueblo originario de ese país (Clovis, estado de Nuevo México) cuyos más antiguos asentamientos fueron datados hacia el año 11.000 aC. En las últimas décadas de ese siglo esta teoría fue cuestionada[1], especialmente por el descubrimiento de yacimientos unos mil años más antiguos que los de los clovis, en particular los de Monteverde (Chile, circa 12.800 aC) y Los Toldos (pcia. de Santa Cruz, Argentina, circa 11.000 aC). Si la migración se hizo en canoas vía las costas del océano Pacífico, es poco probable que hubiera requerido menos de uno o dos miles de años desde el punto generalmente aceptado de entrada, el puente de Beringia. Si el poblamiento se originó en la Polinesia, hipótesis que no ha sido descartada en la porción sur del continente, tal vez se hizo vía la isla de Pascua). El yacimiento de Pedra Furada (Brasil) es un caso especialmente polémico ya que se le ha atribuido una antigüedad de hasta 60.000 años. La convicción de la mayoría de los arqueólogos estadounidenses recién fue debilitada con el descubrimiento en su propio territorio de otros sitios más antiguos que los clovis, en particular el de Buttermilk (estado de Texas) en 2011. Se encontraron allí miles de útiles de estilo y tecnología diferente a los de los clovis, a los que se considera anteriores al 13.500 aC.

Punta de flecha de obsidiana encontrada en la región de San Martín de los Andes.

Según un estudio hecho por el arqueólogo Alberto Pérez (Laboratorio de Arqueología y Etnohistoria, Municipalidad de San Martín de los Andes) en colaboración con el doctor Martín Giesso (Department of Anthropology, Northeastern Illinois University de Chicago, EEUU), la presencia humana en la región de San Martín de los Andes data de hace más de 11.000 años. La datación se obtuvo en base al estudio de más de 200 herramientas y puntas de flecha de obsidiana en la zona del cordón Chapelco y la costa del lago Lolog.[2]

Aunque hay escasas evidencias arqueológicas, se cree que el poblamiento de América del Sur se hizo por al menos dos vías diferentes: en pequeñas canoas por la costa del Pacífico; a pie por el faldeo occidental de los Andes. Hubo, probablemente una vía atlántica o amazónica, sobre la que poco o nada se sabe. La vía más rápida y más rica en alimentos era la pacífica, pero los asentamientos costeros (si los hubo) quedaron cubiertos por el agua cuando los océanos aumentaron su nivel en un centenar de metros al final de la última era glacial. La evidencia debe ser complementada con la obtenida por otras fuentes, siendo las dos principales los estudios genéticos y lingüísticos. Aunque ofrecen datos confiables sobre los antepasados remotos de los primeros americanos, no lo son tanto en lo referente a las fechas ya que se estiman por métodos probabilísticos cuya precisión no es comparable a las dataciones por radiocarbono de los arqueólogos.

La teoría vigente del poblamiento de sur del continente americano en un proceso de poblamiento rápido hecho en un lapso de uno o dos mil años es poco plausible. El planteo equivale a equiparar el proceso de migración al de una carrera de postas cuyo objetivo es cubrir el máximo de territorio en el menor tiempo posible para alcanzar una meta que no se identifica ni se justifica. Sólo de esa manera pudieron ser cubiertos en tan corto tiempo los más de 14.000 km de costa que van desde Alaska al cabo de Hornos en pequeñas e inestables canoas que no podían contener mucho más que las indispensables vituallas de un día de viaje de un grupo familiar. La conjetura más razonable es que el viaje fue hecho en numerosas etapas, donde esporádicas nuevas migraciones hacia el sur eran forzadas por crecimiento del grupo tribal o familiar. Nadie abandona sus fuentes de sustento cuando son abundantes, sólo la falta de alimentos y el deseo de independencia justifican el abandono de lo seguro por lo sólo probable. Es así más probable que el proceso que culminó con los primeros asentamientos costeros en el extremo sur de América haya demandado más de una decena de miles de años, lo que llevaría el ingreso original de los primeros migrantes asiáticos a 30.000 o más años de antigüedad.

Estudios genéticos

Estudios genéticos hechos por un numeroso grupo de investigadores liderados por el genetista David Reich de la Harvard Medical School (Boston, Massachusetts, EEUU) dan importantes pistas sobre el origen de los primeros americanos. Se analizaron cientos de miles de variaciones genéticas de 52 poblaciones originarias americanas que van, geográficamente, de los aleutianos de Alaska a los yaganes de Chile[3].

Los principales resultados de estos estudios son:

  • La mayor parte de las poblaciones provienen de una única migración a través del puente de Beringia.
  • Hay indicios de dos migraciones asiáticas posteriores en los genomas de los inuit de Groenlandia y de los chipewyan de la bahía de Hudson (Canadá).
  • Las poblaciones de Sudamérica tienen menor diversidad genética que las de Norteamérica, evidencia de que sus antepasados pueden haber viajado rápidamente por las costas del océano Pacífico.
  • Hubo intenso mestizaje entre las tres oleadas migratorias.
  • La cultura clovis es probablemente derivada de la primera migración, pero todavía no está claro si se diferenciaron de los otros grupos ni si tiene sobrevivientes.

Estudios posteriores identifican una oleada migratoria desde Japón o zonas aledañas hacia Sudamérica, unos 6000 años atrás (Rower).

Fuentes

Estudios lingüísticos

Aunque científicos como Greenberg han propuesto un origen común de todas las lenguas americanas, muchos expertos están en desacuerdo con su teoría. Los estudios de Greenberg sugieren tres o cuatro oleadas migratorias, pero el tema está todavía abierto.



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