¡Odile se ensañó con Baja California Sur!

La Paz, Baja California Sur.- Miles de damnificados, servicios públicos semiparalizados, infraestructura eléctrica colapsada, caos, rapiña, miles de turistas nacionales y extranjeros varados, un número aún no cuantificado de micro, pequeñas, medianas y grandes empresas severamente afectadas y desorganización entre las autoridades de los tres niveles de gobierno para enfrentar la contingencia, es el saldo preliminar del paso del huracán Odile por Baja California Sur.

Odile, que impactó en categoría 3 a Los Cabos y La Paz la noche del domingo y la madrugada del lunes, destruyó 21 líneas de alta tensión; 4 de estas de 230 kv y 17 de 115 kv; 23 subestaciones, 11 estructuras de alta tensión derribadas, así como 98 circuitos de media tensión destruidos, 191 sectores de baja tensión, y más de mil postes de media tensión, también fueron arrasados por los poderosos vientos del huracán.El colapso en la infraestructura eléctrica dejó fuera de operación a los pozos de extracción de agua potable, y también impidió el funcionamiento de gasolinerías, tiendas departamentales y todo tipo de negocios, y de oficinas públicas.Los aeropuertos de La Paz y Los Cabos también resultaron afectados; en el primer caso con daños menores y reiniciando operaciones de manera paulatina desde el martes; el de Los Cabos severamente dañado, al cierre de esta edición empezaron a operar los vuelos comerciales.

Al menos 13 veleros se vararon frente a El Mogote aquí en La Paz y uno de ellos se hundió a un lado del muelle de la Armada México; el único edificio de 20 pisos que hay en La Paz, ubicado a un costado del CRIT, perdió casi el 70 por ciento de las paredes, y la populosa colonia La Pasión fue arrasada por los vientos huracanados, dejando un saldo de cientos de humildes y endebles viviendas destruidas.

El puerto de Pichilingue también registró severos daños en su infraestructura aunque ninguno que pusiera en riesgo la operación, misma que se regularizó desde el martes con la llegada de los primeros buques con carga de la CFE, incluyendo a más de mil trabajadores provenientes de Chihuahua, Sonora, Sinaloa, y Nayarit, que desde el martes comenzaron a reparar los daños; la mayoría se trasladaron a Los Cabos donde los daños fueron totales, y varias brigadas se quedaron en La Paz.

Entre los daños más serios de Odile en La Paz, destaca la destrucción del archivo clínico del hospital Juan María Salvatierra; desapareció el área de urgencias y el agua inundó e inutilizó el área de tococirugía; la techumbre del estadio Arturo C. Nahl quedó totalmente destruida al igual que techumbres del Instituto Sudcaliforniano del Deporte y tres hangares del Aeropuerto Internacional Manuel Márquez de León se vinieron abajo o quedaron semidestruidos.

Debido a afectaciones en la fibra óptica de Telmex, el estado se quedó incomunicado durante varias horas, sin señal de internet, sin celular y sin línea convencional.

Pese a que los llamados de las autoridades desde temprana hora del domingo, para que las familias asentadas en zonas de alto riesgo acudieran a un refugio, los exhortos no tuvieron el efecto deseado, y aún después de las 3 y media de la mañana cuando el huracán azotaba con mayor fuerza a la ciudad, personal militar, de Protección Civil y de corporaciones de seguridad seguían atendiendo llamados de auxilio de ciudadanos que requerían ser trasladados a un albergue; el más copioso fue el de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, que llegó a registrar casi mil personas.

Luego de pasadas las horas de contingencia y ante la magnitud de los efectos de Odile, las fuerzas armadas enviaron a la entidad aviones con personal y víveres; entre otros, aviones Hércules y 3 helicópteros de la Armada de México.

La UABCS fue la primera en anunciar la suspensión de clases durante toda la semana, luego haría lo mismo la Secretaría de Educación Pública, suspendiendo labores en todos los niveles, en todos los turnos y en todo el estado, aunque sigue albergando a decenas de familias.

La Cruz Roja aperturó una bodega proporcionada por el Ayuntamiento de La Paz como centro de acopio para almacenar y desde ahí distribuir la ayuda humanitaria que comienza a llegar a la entidad, procedente de varios estados de la república.

Arribaron también vía aérea varios grupos de la Policía Federal y de la Gendarmería Nacional para resguardar la seguridad en Los Cabos, donde centenares de comercios, incluyendo las grandes cadenas comerciales, registraron un saqueo total, incluidos varios planteles escolares como el Cecati 109, en donde varios equipos para lectura en braille fueron robados del aula de medios para discapacitados visuales. En La Paz, en algunas tiendas de conveniencia, se registraron saqueos.

Problemas para pagar a los burócratas y también en las empresas, aunado a la falta de bancos, dejaron a la ciudad sin dinero en efectivo; el escaso circulante se agotó en pocas horas, aunque este miércoles las principales cadenas comerciales abrieron al público aceptando pago con tarjeta, pero como condición para dar servicio, los comercios pidieron el apoyo del Ejército y de la fuerza pública para garantizar que no hubiera saqueos como los registrados en Los Cabos.

Miles de ciudadanos de Los Cabos siguen llegando a La Paz para albergarse con amigos o familiares, luego de que en el sur del estado la devastación de Odile fue total. Ante este fenómeno, la alcaldesa de La Paz, Esthela Ponce, hizo un llamado a estos visitantes a mantener el orden y a evitar prácticas como las ocurridas en el sur del estado, al tiempo que lamentó la actitud de los empresarios hoteleros a los que señaló de haber tenido “una pésima reacción” ante la emergencia, además de que al menos uno incrementó de manera abusiva sus tarifas.

Durante la contingencia y posterior, en las horas de incomunicación, la línea roja que se encuentra en la oficina del gobernador fue la única fuente de contacto con el exterior, y desde ahí se comunicaron funcionarios con oficinas de la ciudad de México para mantener actualizada a la autoridad central sobre la situación.

Para acopiar a los miles de árboles caídos, el Gobierno del Estado ofreció un predio ubicado en el kilómetro 0.5 de la carretera a Los Planes.

El martes, el presidente Peña Nieto visitó Los Cabos, y desde ahí anunció una serie de apoyos entre los que destaca la exención del IVA, ISR y cuotas obrero-patronales durante los próximos tres meses, así como deducibilidad fiscal de la totalidad de la inversión que las empresas afectadas apliquen para la rehabilitación y el arranque de sus negocios; anunció también créditos desde 50 hasta 500 millones de pesos para reactivar las empresas y para la Mipymes financiamientos de hasta 2 millones de pesos.

Antes, el director general de Pemex, Emilio Lozoya, sostuvo en La Paz una reunión con funcionarios locales de la paraestatal.

Este miércoles, mientras que en la ciudad se abrían más estaciones de servicio de combustible, las tiendas departamentales, y se restablecía en algunos sectores la energía eléctrica y el agua, en el aeropuerto de La Paz se hacía el caos: más de mil turistas, en su mayor parte nacionales y en menor medida extranjeros, abarrotaron la terminal aérea con la esperanza de obtener un asiento en algún vuelo a su destino de origen, o a cualquier parte del interior del país donde pudieran hacer escala.

Fue necesaria la intervención de la Policía Federal y de personal del Ejército para resguardar las instalaciones y para garantizar el orden; sólo algunos lograron salir del estado, al cierre de esta edición, centenares seguían en los patios y en los andenes; la noche anterior, pernoctaron en el interior más de 400; ayer sólo se permitía el ingreso a las salas de espera a los que previamente -en las largas filas y con lista en mano-, se les confirmaba su asiento. La mayor parte, provenientes de Los Cabos.

Aparte de las quejas en el sentido de que las aerolíneas no daban abasto, o no respetaban los espacios, algunos visitantes denunciaron a este medio que algunos empleados de las aerolíneas recibían desde 500 hasta mil pesos para asegurar al pasajero un espacio en el vuelo.

Dos pacientes procedentes de los Cabos con rumbo a Ciudad Obregón pasaron horas de angustia y serios problemas para lograr que les respetaran su espacio y el de sus enfermeras; uno iba a cirugía de tumor de cerebro y el otro a una operación de columna.

La tarde de este miércoles, miles de paceños salieron a las tiendas para comprar alimentos y otros básicos; en prácticamente todas las plazas comerciales destacó la presencia del Ejército, la apertura de una sola puerta de la tienda, y la demanda de dinero en efectivo en las cajas, que recibían prácticamente todos los pagos con tarjeta.

La tarde del miércoles, centenares de ciudadanos hicieron largas filas en los cajeros automáticos para sacar dinero; muchos de éstos provenientes de Los Cabos, que viajaron a la capital del estado sólo para cargar combustible y sacar obtener efectivo en los cajeros.

Los primeros reportes en el Valle de Vizcaíno, en el municipio de Mulegé en donde llegó como tormenta tropical, informan que el arroyo San Pablo se salió del cauce desde el ejido Guillermo Prieto, ubicado por el rumbo al Arco, y corrió decenas de kilómetros fuera de su cauce hasta llegar a la zona agrícola del Valle de Vizcaíno, inundando varias huertas en el ejido Díaz Ordaz y una importante superficie del rancho El Piloto.

En Guerrero Negro, 40 barcazas de la exportadora de Sal se fondearon en el canal de Laguna Ojo de Liebre para protegerse de Odile, y 35 barcos camaroneros también se resguardaron en ese mismo sitio; 6 más lo hicieron en el muelle de reparación de la Exportadora de Sal.

AYUDA A LA RECONSTRUCCION
DE LA PAZ, B.C.S. Y LOS CABOS

Guanajuatense, uno de los 5 muertos por Odile

El domingo 14 de septiembre, día en que tocó tierra el huracán Odile en Baja California Sur, Juan Francisco Ponce Quezada, originario de Guanajuato, vio como el fuerte viento destruía su casa hecha de triplay y lámina en San José del Cabo.

Preocupado por su esposa, Flor Morales Cruz, y sus hijos, quienes se habían resguardado con su suegra, Juan Francisco decidió ir a buscarlos.

Fue con su cuñado Naum Morales a quien le dijo “ya perdí todo; ¿nos quedamos aquí o nos salimos?”.
“Yo no me quería salir de mi casa”, narró Naum, “pero él se desesperó porque quería ver si sus hijos estaba bien y dijo que nos fuéramos”.

“Nos subimos a la camioneta y por la carretera no pudimos avanzar, nos quedamos por donde se hizo el arroyo. Vino el viento muy fuerte y se rompió un vidrio de la camioneta y se apagó”, contó Naum en entrevista con El Universal.

Juan Francisco y su cuñado se quedaron arriba del pick up Ranger a esperar a que terminara el viento pero Odile venía con fuerza categoría 3. La ventisca no cesó y rompió un vidrio de la camioneta.
Cayó después un poste encima del auto y el motor ya no respondió fue entonces cuando el arroyo incrementó su fuerza y arrastró el vehículo con ambos abordo.

Aún con un fuerte golpe en el hombre Naum logró nadar y sostenerse de una malla.
“Busqué a Juan, le gritaba y nada. Fue horrible, ya no lo encontré. Todavía antes cuando esperábamos a ver si pasaba el viento, Juan me decía que no me preocupara que yo iba a estar bien, que Dios nos tenía preparado algo a cada uno.

“Me siento muy mal porque no pude hacer nada por él, me siento culpable de no habérselo llevado a mi hermana y a mis sobrinos. Ahora no sé qué vamos a hacer”, lamentó Naum.
Fue hasta el viernes cuando elementos de rescate y ciudadanos localizaron el vehículo y el cuerpo del guanajuatense a varios kilómetros del lugar donde intentó cruzar.

Con este deceso, confirmado este lunes, son cinco las víctimas que ha dejado Odile en Baja California Sur. Juan Francisco el único mexicano entre ellos.

La Procuraduría de Justicia de esta entidad informó que encontró el cuerpo de los británicos Paul Whitehouse, de 45 años, y de Simone Wood, de 48, quienes estaban desaparecidos desde el 15 de septiembre cuando estaban a bordo del velero Tabasco cuando Odile tocó tierra.

Los otros dos fallecidos son Chai Sung Keun, de 58 años, originario de la República de Corea, y quien acompañaba a la otra víctima, el gerente general de la minera El Boleo y también coreano, Kyoug Jin Park, de 62.

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CICLON LIZA 1976 014

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